Abeja enana

Abeja enana

Una abeja enana tambi√©n construye uno: un panal de miel un poco m√°s grande que media palma en una rama de un arbusto raro, justo bajo el cielo abierto. La parte superior del panal cubre la rama en la que cuelga, y en este punto est√° un poco agrandada, formando una peque√Īa superficie horizontal en la parte superior: ¬°la pista de baile de una peque√Īa comunidad! A continuaci√≥n, sentarse recolectores que vuelven a casa, y aqu√≠ que transmiten sus mensajes, que se basan en el lenguaje de la danza de nuestras abejas de la miel, pero se baila s√≥lo en la plataforma superior de la celda, en una superficie horizontal, con la que pueden ver el sol y el cielo azul.

Si utiliza alg√ļn truco para obligar a los recolectores a moverse a la superficie vertical del panal, sus bailes se vuelven extremadamente ca√≥ticos y desorientados. No pueden en absoluto traducir el √°ngulo entre la direcci√≥n al alimentador y la direcci√≥n al sol en el √°ngulo del recorrido de oscilaci√≥n con respecto a la direcci√≥n de la gravedad. Pueden indicar la direcci√≥n hacia la fuente del soborno, solo estando en una plataforma horizontal y volvi√©ndose relativos al sol en el mismo √°ngulo, bajo el cual vol√≥ a la fuente del soborno. En circunstancias excepcionales, nuestras abejas hacen lo mismo, por lo que consideramos que este comportamiento es m√°s simple y antiguo. Las abejas enanas se detuvieron en esta etapa de la evoluci√≥n y no se desarrollaron m√°s. Para ver constantemente el cielo abierto, tuvieron que llegar a un acuerdo con las tormentas tropicales, de las cuales su vivienda est√° completamente desprotegida.

Por lo que el estudio de los familiares de la abeja de la miel ha hecho posible obtener alguna informaci√≥n acerca de la forma en que la miel de abeja podr√≠a desarrollar su sorprendente “lengua”. El primer gran paso en esta direcci√≥n fue, por supuesto, la selecci√≥n de los excitados, pero

sin objetivo ejecutar juegos para tel√©fonos dirigida bailarines de trayectoria, que se est√°n preparando para un nuevo punto de partida y el punto al mismo tiempo que su otra direcci√≥n, como un p√°jaro, que todav√≠a est√° antes de volar gr√ļas en la direcci√≥n en que va a volar.

El estudio del m√©todo de orientaci√≥n nos permite concluir que, en este caso, as√≠ como durante el vuelo en s√≠, las abejas parecen estar guiadas por la posici√≥n del sol. ¬ŅPero qu√© explica que en una colmena oscura traduzcan el √°ngulo solar en una esquina relativa a la direcci√≥n de la gravedad? De hecho, las familias de colmenas no pod√≠an reunirse una sola vez y desarrollar una sola clave para tal transferencia: la direcci√≥n hacia arriba en el salteado significa la direcci√≥n hacia el sol cuando se vuela.

Los experimentos llevados a cabo con otros insectos permitieron aclarar un poco este proceso. El escarabajo del esti√©rcol, si juega el papel de un animal de prueba, para no desviarse del camino recto, tambi√©n se gu√≠a por la posici√≥n del sol. √Čl lo hace simplemente. Cuando se arrastra por el suelo, se adhiere a una determinada direcci√≥n en relaci√≥n con el sol o una fuente de luz artificial.

Si se lo transfiere repentinamente a la oscuridad y se hace que la superficie sobre la que corre tome una posici√≥n vertical, inmediatamente comienza a moverse en el mismo √°ngulo a la direcci√≥n de la gravedad, bajo la cual se movi√≥ en relaci√≥n con la fuente de luz. Para √©l, esto no tiene importancia biol√≥gica: tal vez, debido a alg√ļn tipo de instinto peculiar, siempre se mueve en un cierto √°ngulo con respecto a la fuente de luz. Si la luz desaparece, el escarabajo es guiado por alg√ļn otro factor, en este caso en la direcci√≥n de la gravedad. Los fen√≥menos correspondientes se observan en otros insectos.

Entonces, la transposición del ángulo solar al panal, una habilidad que es difícil de explicar, obviamente no fue adoptada en el tablero de abejas. Es mucho más probable suponer que hay una característica generalizada de los centros nerviosos establecidos en su propia base.

El segundo gran paso en el desarrollo del lenguaje de las abejas se hizo cuando esta habilidad innata para codificar encontr√≥ una aplicaci√≥n conveniente: la capacidad de transmitir a otras abejas informaci√≥n de direcci√≥n obtenida de su propia experiencia. De esta forma √ļnica, esta caracter√≠stica se puso al servicio de las tareas biol√≥gicas.

Esto suena muy convincente, y al mismo tiempo sigue siendo lo suficientemente misterioso como para no dejar de sorprender.



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