Br√ļjula celestial de las abejas

Br√ļjula celestial de las abejas

Los vikingos no ten√≠an idea de la br√ļjula. En vagabundeos distantes a trav√©s del oc√©ano, fueron guiados por el sol, la luna y las estrellas.

Con la orientación puede usar los cuerpos celestes de dos maneras, dependiendo de si es un viaje corto o largo. Supongamos que hemos venido a quedarnos en una casa rural apartada en un área desconocida y queremos encontrar otra casa que esté a un cuarto de hora de la nuestra, pero que no se pueda ver debido a la irregularidad del terreno irregular. Nos muestran la dirección.

Para no perderlo durante nuestro peque√Īo viaje, debemos mantener la misma posici√≥n en relaci√≥n con el sol, luego nos moveremos en l√≠nea recta. Este m√©todo es usado a menudo por animales. Primero fue observado por algunas hormigas. Si una de estas hormigas se env√≠a desde el nido en el viaje exploratorio, se mueve en un √°ngulo determinado al sol y por lo tanto una l√≠nea recta. Al regresar, percibe la posici√≥n del sol como en una imagen especular. El hecho de que las hormigas realmente se orienten en el terreno por la posici√≥n de los cuerpos celestes puede demostrarse con una experiencia simple pero convincente. Al volver a casa, puso una hormiga usando las pantallas a la sombra y al mismo tiempo, en el lado opuesto a poner un espejo, que refleja el sol, que inmediatamente comienza a moverse en la direcci√≥n opuesta.

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Fig. 66. La experiencia con un espejo demuestra que las hormigas son guiadas por el sol. La línea punteada es el camino de la hormiga cuando ve el reflejo del sol en el espejo. D Рnido.

Para viajes m√°s largos utilizar esta forma de orientaci√≥n es imposible, porque el sol, la luna y las estrellas cambian de posici√≥n en el cielo. Si los Vikings no sab√≠an que el sol de la ma√Īana se puede ver en el este, en la tarde – en el sur, y por la noche – en el

oeste, en el mar abierto, ellos nadar alrededor. Realmente sorprendente que las abejas pueden utilizar el sol como una br√ļjula fiable, y prestar atenci√≥n a su posici√≥n en el cielo y, al mismo tiempo, teniendo en cuenta la hora del d√≠a. Mientras que no ven, tienen un sentido del tiempo.

La siguiente experiencia muestra convincentemente que las abejas realmente se orientan por el sol. Estableceremos un comedero en un punto a 200 metros de la colmena de observaci√≥n y alimentaremos de la ma√Īana a la noche con jarabe de az√ļcar dos o tres docenas de abejas marcadas con pintura. El soporte, en el que se ubica el alimentador, recibe un olor d√©bil (por ejemplo, aceite de lavanda).

Unos d√≠as despu√©s, a primera hora de la ma√Īana, trasladaremos la colmena al terreno con un paisaje completamente diferente, a muchos kil√≥metros de distancia del primero. Establecemos cuatro alimentadores id√©nticos con jarabe, con olor a lavanda, en cuatro puntos desde la colmena hasta 200 metros al oeste, este, norte y sur. Cada uno de ellos debe tener un observador que atrape de inmediato cada abeja que cae en el comedero para p√°jaros.

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Fig. 67a. El terreno en el que se observó por primera vez la colmena de observación en el experimento con su permutación. Vista hacia el este de la mesa de alimentación ubicada en dirección oeste desde la colmena (K). La colmena se encuentra detrás de árboles y casas, un tilo grande en el medio de la fotografía está a medio camino entre la colmena y el comedero.

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Fig. 67b. El área en la cual la colmena fue transferida durante el experimento. Vista desde la mesa de popa occidental (C) hasta la colmena después de su movimiento. Se encuentra en medio de un amplio prado, detrás de dos personas que se ven en la foto de la derecha y aparecen blancas sobre el fondo de un bosque oscuro.

En la nueva localidad, el ojo no encuentra ninguna se√Īal de que pueda usarse para la definici√≥n habitual de los pa√≠ses del mundo (comp√°rense las Figuras 67a y 67b). La colmena tampoco puede servir como punto de partida para esto, ya que ahora est√° orientada de una manera completamente diferente: el hielo, antes convertido al este, ahora apunta hacia el sur.

A pesar de esto, muy pronto algunas de las abejas marcadas aparecen en el pesebre, la gran mayor√≠a de ellos llega al puesto de observaci√≥n, situado al oeste de la colmena, y s√≥lo unos pocos golpe√≥ accidentalmente los otros alimentadores, dispuestos en la direcci√≥n de los otros tres pa√≠ses en el mundo. As√≠, incluso las abejas a sus nuevas √°reas fueron capaces de navegar por el sol cuando est√°n en busca de la “restaurante” familiar volaron en la direcci√≥n habitual. Pero con el √ļltimo vuelo de las abejas de un soborno en la v√≠spera del sol de la tarde estaba en el oeste, y la √ļltima vez que lo experimentan fue hacia el este. Por lo tanto, las abejas tienen en cuenta la hora del d√≠a.

Para que este experimento tenga éxito, no hay necesidad de entrenar a las abejas todo el día para visitar el lugar de alimentación. En un hermoso día soleado, colocamos una colmena de observación en el suelo y solo al mediodía abrimos el hielo. De las 3 a las 4 en punto de la tarde, se marcaron 42 abejas en el comedero, ubicado a 180 metros al noroeste de la colmena, que visitó el comedero de pájaros hasta las 8 de la tarde.

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Fig. 68. Otra experiencia con mover una colmena, a es una colmena de observación (Bien) antes de moverse; K Рun comedero ubicado a 180 metros de la colmena; b Рcolmena de observación después de moverse. Cuatro mesas de comida se colocan en la dirección de los cuatro países del mundo.

Cuando a la ma√Īana siguiente esta familia de abejas se despert√≥ para nuevos vuelos, estaba alejada del sitio de su antiguo estacionamiento a una distancia de 23 kil√≥metros, en un terreno con un paisaje completamente diferente, en la orilla del lago. Y, sin embargo, las abejas, marcadas por nosotros y que hab√≠an recibido alimento en la tarde antes del mediod√≠a, ahora aparec√≠an antes del mediod√≠a en los carritos de alimentaci√≥n: 15 en el comedero occidental y 2 en los comederos norte y sur. Ninguna abeja vol√≥ al canal de alimentaci√≥n oriental. La mayor√≠a de las abejas aparecieron temprano en la ma√Īana, entre 7 y 8 horas.

Por lo tanto, no ten√≠an con anterioridad al saber que durante el vuelo a trav√©s del oeste, se debe disponer de una direcci√≥n tal que el sol de la ma√Īana estaba detr√°s de ellos, y por la tarde – por delante. Se sienten tan buena posici√≥n del Sol sobre el horizonte en todas las horas del d√≠a, pudiendo en la ma√Īana, cuando est√° en otro lugar, para volar hasta el punto m√°s bajo en la misma direcci√≥n que hab√≠an identificado la br√ļjula celeste la noche anterior.

¬ŅEs este “conocimiento” cong√©nito? ¬ŅEst√° la orientaci√≥n de la posici√≥n del sol condicionada por la antigua, que suman millones de a√Īos y se transmite por herencia a la propiedad del colon de las abejas? Y s√≠ y no.

Puedes preguntarles a las abejas sobre esto. Si se mantiene abejas jóvenes en el sótano, donde se les priva de la oportunidad de observar la posición del sol y, a continuación, ponerlos en estado salvaje sometido de inmediato a la formación y al día siguiente para ser trasladado a otro lugar, entonces no funciona, porque las abejas no serán capaces de encontrar una dirección, en el que fueron entrenados en la víspera. Adquieren esta habilidad sólo una vez durante muchos días durante el vuelo en la naturaleza va a familiarizarse con el movimiento diario del sol.

Este dispositivo es muy conveniente, ya que el movimiento del sol var√≠a dependiendo de la √©poca del a√Īo. Tampoco es lo mismo en diferentes latitudes geogr√°ficas. Las criaturas aladas pueden establecerse relativamente r√°pido en todo el mundo. Por lo tanto, congelado apego, hereditariamente fija a un circuito que es adecuado s√≥lo para un pedazo del globo, habr√≠a sido desfavorable a ellos. Si el transporte es ahora proizvoditelnits miel de una parte del mundo a otra, habr√° inevitablemente una confusi√≥n terrible, y el apicultor debe tambi√©n estar satisfecho de que todas las abejas en los primeros d√≠as de vida tiene que familiarizarse con el movimiento diario del sol en un √°rea determinada.

Es notable que los peque√Īos astr√≥nomos al mismo tiempo descubren un talento excepcional y se enfrentan al pr√≥ximo examen dif√≠cil. La familia de las abejas se mantiene hasta el mediod√≠a en el s√≥tano y durante muchos d√≠as tiene la oportunidad de volar en libertad solo despu√©s del mediod√≠a. Las abejas j√≥venes solo pueden observar el movimiento de la tarde del sol. Luego, en un √°rea desconocida para ellos, tambi√©n entrenan por la tarde en una direcci√≥n, determinada por la direcci√≥n de la br√ļjula, y a la ma√Īana siguiente vuelven a trasladarse al terreno con un paisaje desconocido. Las abejas vuelan en la direcci√≥n en la que fueron entrenados. Pudieron restaurar todo su movimiento diario en el horizonte solo por el cambio de sol de la tarde.

Al igual que en otras disposiciones esenciales de las abejas se manifiestan pensadores mucho menos profundas, es probable que una predisposición a percibir este curso de formación de vital importancia que les es inherente por naturaleza Рy en este sentido la transmisión hereditaria de las generaciones anteriores jugó un papel significativo.

La luna y las constelaciones brillantes del cielo nocturno, sirve como una referencia a los Vikings, no dicen nada a las abejas: se quedan en la colmena por la noche. Sin embargo, bajo un día firmamento azul superan navegador humana, porque los ojos de las abejas determinan el plano de la luz polarizada.

Ya tenemos una idea de cómo, en las células sensibles de cada ojo individual, la abeja, a través de la acción de la luz polarizada, tiene su propia imagen de iluminación. Se contrasta con la luz totalmente polarizada, menos contraste con la luz parcialmente polarizada, y su distribución varía notablemente con el cambio en la dirección de las oscilaciones de la luz.

Por lo tanto, la luz polarizada se propaga desde el cielo azul, la intensidad y la dirección de las oscilaciones dependen de la posición del sol sobre el horizonte y en una posición determinada del sol, a partir de las características de cada sección del cielo. Esto se ve fácilmente si monta un dispositivo con una polaroid para que se pueda girar fácilmente en cualquier dirección y girar en cualquier ángulo, y luego dirigirlo a diferentes partes del cielo.

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Fig. 69. El polarizador está montado en un marco de metal de tal manera que se puede instalar en la dirección de cualquier parte del mundo y en cualquier altura. Las designaciones de los países del mundo y el ángulo de desviación se trazan en dos semicírculos.

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Fig. 70. Una vista del cielo a trav√©s de ocho tri√°ngulos de un polarizador; altura sobre el horizonte 45 ¬į. Las fotograf√≠as fueron tomadas el 25 de septiembre de 1944 a las 10 en punto.

Cada uno de los triángulos de la polaroid da su imagen de iluminación. Por lo tanto, podemos imaginar que las abejas voladoras perciben la luz no por un solo parche de un ojo complejo dirigido directamente al sol, cuya posición en este caso es constante pero simultáneamente miles de ojos individuales, cada uno de los cuales percibe una imagen diferente de iluminación, y relacionado con la posición del sol. De modo que perciben todo el cielo con una combinación de ojos individuales, mientras se orientan simultáneamente a lo largo de él y registran la más mínima desviación de la dirección de vuelo mil veces.

Si el sol est√° cerrado por una monta√Īa u otro obst√°culo, un peque√Īo pedazo de cielo azul es suficiente para que las abejas mantengan la direcci√≥n con tanta confianza como si vieran el sol.

Esta “herramienta de navegaci√≥n” auxiliar se reh√ļsa solo si el cielo est√° cubierto de nubes. La luz que pasa a trav√©s de las nubes, a diferencia de la luz del cielo azul, no est√° polarizada. Pero incluso si el sol no est√° oculto por una monta√Īa, las abejas pueden percibir la luz del sol en tal nubosidad, cuando nuestros ojos ya no la ven por completo. En esto pueden ser envidiados por los capitanes de muchos aviones y barcos.

La abeja, por supuesto, no puede tomar miles de dispares, en polarizador estrelladas, las muestras de luminancia y realizar un seguimiento de sus cambios. Al igual que en nuestra mente la percepción que emana de ciertas células sensibles tanto de la retina se funden en una imagen estereoscópica conjunto, y las percepciones individuales, procedentes de cada elemento del ojo de abeja es procesado por la abeja cerebro en un tiempo relativamente sencilla impresión general sobre la calidad de la que no estamos seguros podemos formar representaciones.

Los experimentos de la que se deriva, proporciona la primera evidencia de la percepción de la luz polarizada a través de los ojos de las abejas.



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