Sentido del olfato y el gusto en las abejas

Sentido del olfato y el gusto en las abejas

A una persona le gusta hablar de sus “cinco sentidos”, aunque hace tiempo que la ciencia ha establecido que, adem√°s del sentido de la vista, el o√≠do, el olfato, el gusto y el tacto, tambi√©n existen otros sentimientos que corresponden a √≥rganos especiales. Por ejemplo, el √≥rgano del equilibrio se encuentra en el o√≠do medio, y microsc√≥picamente se encuentran √≥rganos peque√Īos de percepci√≥n de calor y fr√≠o en la piel. Estos sentimientos juegan un papel secundario en nuestras vidas, por lo que no han ganado popularidad hasta ahora.

Sin embargo, los cinco sentimientos conocidos no son equivalentes. El que perdi√≥ la vista sufri√≥ un gran da√Īo; lo suficiente como para pasar unos minutos en la comunidad ciega para entender lo mal que estaba herido por el destino. Con otras personas, podemos hablar con los a√Īos y no se d√© cuenta de que han perdido por completo el sentido del olfato – muy ligeramente cambiado la vida debido a esta p√©rdida. Es el sentido de la visi√≥n que es fundamental para nosotros. Pero para muchos animales, este sentido tiene sentido del olfato. Para un perro o un caballo de la p√©rdida del olfato tan catastr√≥fica como la p√©rdida de la visi√≥n para las personas.

Para la abeja, los sentimientos de vista y olor son de gran importancia. El primer período de su vida transcurre en total oscuridad entre los edificios interiores de la colmena. En este momento, sus ojos no ayudan, aquí junto con el toque de todo su trabajo envía un rumor. Posteriormente, cuando se convierte en coleccionista, lleva a cabo la actividad principal a voluntad, el sentido de la vista se convierte en el principal. Si no hubiera ojo, la abeja se perdería a voluntad, porque no podría navegar.

El significado del olor de las flores.

Si miras cuidadosamente a las abejas recolectando miel en un prado en flor, puedes hacer una observación maravillosa: una abeja

se precipita desde la flor hasta la flor del tr√©bol y no presta atenci√≥n a otras flores; el otro, al mismo tiempo, vuela desde el nomeolvides al olvido-yo-no, ignorando por completo el tr√©bol y otras plantas; el tercero parec√≠a especializarse solo en tomillo. Analizando estos hechos, se puede establecer que, por regla general, cada abeja que trabaja recolecta n√©ctar de flores de cierto tipo durante muchos d√≠as; los bi√≥logos dicen que las abejas se distinguen por la “permanencia de la flor”. Esto se aplica, por supuesto, solo a individuos, y no a toda la familia; cuando un grupo de abejas recoge n√©ctar de un tr√©bol, otras abejas obreras de la misma colmena pueden elegir un tomillo inolvidable, o algunas otras flores para el prop√≥sito de sus vuelos.

Constancia floral beneficiosa tanto para las abejas y las plantas. Bee – porque son fieles a las flores de ciertas especies de plantas, en todas partes responder a las mismas condiciones de trabajo a los que est√°n adaptadas. S√≥lo los que vieron, ¬Ņcu√°nto tiempo una abeja vol√≥ por primera vez en cualquier flor espec√≠fica, siente que su trompa hasta que encuentra un gotas ocultas de n√©ctar, y c√≥mo h√°bilmente que posteriormente llega a la meta, puede entender qu√© tipo de ahorro de tiempo da constancia floral. Pero a√ļn m√°s importante es el comportamiento de las abejas a las flores, ya que afecta a su polinizaci√≥n r√°pida y exitosa; Adem√°s, polen, como el tr√©bol, ha demostrado ser totalmente inadecuado para el tomillo.

Hasta ahora, todo es simple y claro. Pero la permanencia floral es motivo de reflexi√≥n. ¬ŅC√≥mo pueden las abejas buscar con tanta confianza las flores en un prado de la misma especie? Por su color? En parte, por supuesto, s√≠, pero solo los diferentes tipos de flores son mucho m√°s grandes que las manchas de flores. Sin embargo, cada tipo de flores tiene su propio olor peculiar. Podr√≠a servir como una excelente marca distintiva y de identificaci√≥n de los colores de cada especie, si solo las abejas pudieran percibirla y orientarse en ella. ¬ŅC√≥mo podemos saber si est√°n haciendo esto?

Entrenando para el olor.

Para preguntar acerca de estas abejas, aprovecharemos la t√©cnica. Result√≥ ser muy √ļtil para estudiar la actividad de los √≥rganos de los sentidos en animales, es decir, aplicamos el m√©todo de entrenamiento. Pondremos en alg√ļn lugar al aire libre una mesa, y sobre ella una taza de miel. Las abejas se adaptar√°n r√°pidamente para recolectar sobornos dulces y llevarlos a sus hogares. Al igual que con visitar flores, las mismas abejas siempre volver√°n a la fuente del soborno que descubrieron. Esto le permite cambiar ligeramente las condiciones del experimento.

Sentido del olfato y el gusto en las abejas

Con la ayuda de peque√Īas cantidades de miel, les ense√Īaremos a las abejas a volar en una caja de cart√≥n con una tapa con bisagras. En la pared frontal de la caja, arreglemos la lechuga, y dentro pondremos un alimentador con jarabe de az√ļcar. Ahora retire la miel fragante, y en el estante interior, sobre el grifo, ponemos una flor fragante, como una rosa. Junto a la caja que contiene la comida y la rosa, colocaremos varias cajas vac√≠as sin comida y sin rosas. Para las abejas que tienen una excelente memoria en su lugar, no se acostumbren a un cierto orden de colocaci√≥n de elementos, la caja con el alimentador ser√° reemplazada peri√≥dicamente por una u otra con una caja vac√≠a. Por lo tanto, el olor seguir√° siendo la √ļnica gu√≠a confiable para el lugar correcto. ¬ŅAprender√°n las abejas a usarlo?

Después de unas horas, puedes llevar a cabo una experiencia decisiva. Expondremos cajas puras que no tengan rastros de abejas, y en apariencia y olor absolutamente no difieren entre sí. En una de ellas ponemos una rosa fragante, pero no ponemos comida. Dentro de unos segundos, el comportamiento de las abejas se volverá absolutamente claro: una a una vuelan hasta la caja de la caja con el olor de una rosa y entran en ella, y no entran en cajas sin un olor. Las abejas perciben el olor de una rosa y lo utilizan como un signo de identificación cuando buscan una fuente de soborno.

Esto no nos sorprende. Pero podemos usar este método para tener una mejor idea del olor de la abeja. Teniendo en cuenta el hecho de la permanencia de las flores y la variedad existente de especies de flores, preguntémonos en primer lugar qué tan desarrolladas las abejas tienen la capacidad de distinguir los olores. Pondremos delante de las abejas la tarea de reconocer, entre muchos otros olores diferentes, aquel al que fueron entrenados.

En este caso, no sería recomendable trabajar con flores. Huelen muy fuerte, a veces débilmente, y en sí mismos su olor, después de que se rompen, a veces cambia de una manera imprevista. Además, no siempre es posible tener el conjunto deseado de colores a la mano.

En el sur de Francia es conocido por una gran manera de preservar el aroma de las flores frescas: trozos de tela de lana empapada en aceite de parafina limpia, sin olor, varias veces sucesivamente salpicados de flores frescas como el jazmín; el aceite absorbe el olor de las flores. Luego se apretó fuera del tejido, se embotella y se envía a todo el mundo para la fabricación de diversos productos de la industria del perfume.

Por lo tanto, en una botella con aceite, se puede obtener el olor a jazmín, rosa, flores de naranja y otras plantas, y si unas gotas de aceite para humedecer la plataforma, dispuesta por encima del agujero de colada en una caja de cartón, éste se llena de fragancia floral de la maravillosa pureza. Además, la industria de la perfumería nos proporciona una muy rica variedad de sustancias aromáticas, tales como aceites esenciales.

Ahora volvamos a nuestra experiencia. Entrenamos a las abejas con el olor del aceite esencial, que tiene el aroma de la corteza de naranja. Expondremos unas pocas docenas de cajas limpias, suministrando a esta vez con cada caja alg√ļn tipo de olor: uno – el olor, que las abejas fueron entrenadas, y otros – los olores de varios colores y aceites esenciales; ninguno de ellos tiene comida. ¬ŅC√≥mo se comportan las abejas?

Vuelan hasta las puertas de todas las cajas, como dicen, dondequiera que se claven la nariz; volando hasta la caja con un olor familiar probado, las abejas se suben al interior y buscan la comida habitual all√≠. Incluso sobre la marcha evitan las cintas, de las que se difunden otros olores. Y solo si el olor que sale de la caja, incluso para nuestro sentido del olfato, tiene una gran similitud con el entrenamiento, las abejas a veces cometen errores. Esto sucedi√≥ con dos aceites arom√°ticos que huelen a piel de naranja. Uno fue recibido de Espa√Īa y el otro de Messina.

Para una persona con un sentido del olfato no entrenado, los olores de estos dos aceites de naranja son apenas discernibles. Pero las personas, cuya profesi√≥n les exige ejercer y desarrollar el sentido del olfato, nos muestran lo que se puede lograr mediante la capacitaci√≥n. Al probar dos aceites de naranja sobre el olor de un perfumista experimentado por un momento no duda de su origen. Las abejas distinguen olores casi con la misma confianza y muy poco inter√©s en la caja con el olor a aceite de la naranja espa√Īola. En resumen, de esto y de muchos otros experimentos se sigue que las abejas retienen perfectamente el sabor del olor y con gran certeza lo distinguen de los olores que son claramente discernibles para el sentido del olfato humano. Y dado que en la naturaleza apenas existen dos tipos de flores con el mismo olor id√©ntico, la constancia de las flores de las abejas es bastante comprensible.

Oler las abejas pueden ser probados tambi√©n en el grado de sensibilidad: abejas nadressirovav en alg√ļn aroma de flores, ofrecen a continuaci√≥n en una serie de experimentos sucesivos, el olor en una concentraci√≥n cada vez m√°s diluidas, hasta incluso despu√©s de la formaci√≥n m√°s persistente a las abejas ya no en el ser capaz de encontrar una caja de olor entre otras cajas que no tienen ning√ļn olor.

Se puede llevar a cabo un estudio comparativo de la experiencia con su propio sentido del olfato y de este modo obtener la escala de comparar “la agudeza del olfato” de las abejas y los seres humanos. M√°s all√° de la comparaci√≥n hecha expectativa para todos probados hasta el momento de compuestos arom√°ticos, que revela mucha coincidencia. Oler las abejas falla en aproximadamente el mismo olor debilitamiento en la que ya no se puede reconocer el sentido humano del olfato. Algunos insectos, as√≠ como un perro, ciervos y otros animales con “narices sensibles” se encuentran a este respecto capacidades muy diferentes.

El impacto en el color y el olor de las abejas que visitan las flores depende, por supuesto, en cada caso basado en la intensidad de olor a flores y el brillo y el color de los caracteres de su corola. Pero, en general, podemos decir que desde la distancia es un punto de referencia para la pintura de flores y las abejas se guían por ella durante el vuelo a él. Sin embargo, en las proximidades de las abejas por el olor de la flor se sabe que hay un tipo de planta que están buscando.

Sentido del olfato y el gusto en las abejas

Esto se puede demostrar muy claramente con un experimento más, si las abejas son inspeccionadas simultáneamente por el olor y el color, y luego les ofrecemos una opción por separado. Por ejemplo, alimentamos a las abejas en una caja azul que tenía el aroma de jazmín. Después de un largo entrenamiento, colocamos la caja azul a la izquierda sin olor y, a la derecha, una caja sin pintar con olor a jazmín. Al regresar de su colmena, las abejas ya están llegando desde la distancia hasta la caja azul. Sin embargo, al acercarse al grifo y no sentir el aroma habitual del jazmín, de repente se detienen en el aire y solo unos pocos entran.

La mayor√≠a de las abejas son tomadas para b√ļsquedas in√ļtiles y vuelan silenciosamente alrededor de las cajas. Algunos se acercan al mismo tiempo unos pocos cent√≠metros al grifo, de donde emana el aroma del jazm√≠n, y, despu√©s de un momento de vacilaci√≥n, resueltamente se deslizan dentro del grifo, a pesar de la ausencia de un color azul. El olor es m√°s convincente para ellos.

Esto es confirmado por observaciones en el prado. A menudo se puede ver a los recolectores de abejas que suben en busca de una flor en particular a las plantas con otras flores, el color de los ojos de una abeja es similar al color de las flores buscadas. Pero, estando en las inmediaciones de la flor y sintiendo un olor desconocido, están convencidos de su error, deténgase un momento y, sin siquiera dejar caer la flor, vuelen lejos, hacia donde se sienten atraídos por el punto de color más cercano.

¬ŅD√≥nde tienen las abejas una “nariz”?

Rara vez la ciencia cay√≥ en tales conceptos err√≥neos, como sucedi√≥ en la b√ļsqueda de “nariz” en los insectos. Es dif√≠cil entender por qu√© sucedi√≥ esto? Despu√©s de todo, se sabe desde hace tiempo que los insectos, en los que las antenas est√°n cortadas, no reaccionan a los olores. A pesar de esto, muchos cient√≠ficos naturales intentaron encontrar una “nariz” en los insectos en las alas o las piernas, en el abdomen y en otras partes del cuerpo aparentemente inadecuadas. El hecho de que los insectos con los bigotes cortados dejan de reaccionar a los olores, no se explic√≥ por el hecho de que perdieron la capacidad de percibir el olor, sino √ļnicamente por el fuerte da√Īo a todo el cuerpo. Se cre√≠a que la amputaci√≥n de antenas nerviosas hace que el insecto fl√°cido y flem√°tico.

Con dos experimentos simples, puede ver cu√°n equivocada es esta posici√≥n. Alimentamos a la abeja con jarabe de az√ļcar en un vaso de vidrio plano que se coloca sobre papel gris. Alrededor de la taza se roc√≠an unas gotas de una sustancia arom√°tica, que, por ejemplo, tiene el olor a menta. Ponga al lado de otras dos hojas de papel gris con tazas vac√≠as y el olor a tomillo. Entonces, la abeja est√° entrenada para el olor a menta. Despu√©s de un tiempo, estamos convencidos de que la capacitaci√≥n fue un √©xito. Expondremos cuatro hojas en blanco con tazas vac√≠as y le daremos a uno de ellas un olor a vestidor (menta), y otras tres le agregaremos un olor a tomillo. La abeja busca comida solo en una taza que huele a menta.

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Ahora repita el experimento, cortando previamente la abeja con ambas antenas. La operaci√≥n obviamente no le causa una gran impresi√≥n, porque la sensaci√≥n de dolor es casi ajena al insecto. Ella contin√ļa en busca del comedero para volar de un lugar a otro, deteni√©ndose sobre cada uno de ellos en un vuelo vibrante. Pero para detectar el olor a menta, la abeja ya no puede, y al final cae por casualidad en esta o aquella copa.

El comportamiento de la abeja no da la impresión de que haya sufrido una lesión grave, y puede demostrarse por experiencia reiterada que debido a la amputación de las antenas, la abeja no se vuelve lánguida ni flemática. Alimente a la abeja con una sábana azul y colóquela junto a las copas vacías en las hojas amarillas. Por lo tanto, el entrenamiento se realiza en azul. Y si ahora repetimos la experiencia previa al hacer la amputación de las antenas en la abeja, ella, a pesar de esto, volará inmediatamente hacia la hoja de papel azul, caerá sobre ella y comenzará a buscar comida en una taza vacía.

Sentido del olfato y el gusto en las abejas

Por lo tanto, a pesar de la amputación de las antenas, no perdió la capacidad de reaccionar al entorno, pero solo perdió la capacidad de navegar por el olor. Las antenas llevan los órganos del olfato.

Los √≥rganos del olor de las abejas est√°n dispuestos de forma diferente a la nuestra. En los seres humanos, el √≥rgano olfativo se encuentra en la profundidad de la abertura nasal, donde las fibras nerviosas m√°s internas penetran en la membrana mucosa sensible. Aqu√≠ act√ļan sobre sustancias arom√°ticas que entran en la nariz junto con aire al respirar. Los insectos no tienen nariz Sus orificios respiratorios (espir√°culos) se encuentran en la superficie del cuerpo y no est√°n adaptados a la percepci√≥n de olores. Despu√©s de todo, el √≥rgano del olfato es uno de los √≥rganos de los sentidos importantes, y en ocasiones el principal, por lo que es m√°s apropiado colocarlo en la parte frontal de la cabeza. Es all√≠ donde los insectos tienen antenas. Dentro de cada antena hay un nervio olfativo que sale del cerebro.

La superficie de las antenas como a toda la superficie del cuerpo de los insectos, cubierto con la c√°scara quitinosa duro, y a la sustancia arom√°tica puede penetrar en las fibras del nervio olfatorio, el conjunto de antenas de la cubierta de quitina impregnaba mejores canales de poros.

Sentido del olfato y el gusto en las abejas

Figura 40 Antena de abeja, ampliada aproximadamente 20 veces. Consiste en 12 segmentos conectados de forma móvil.

En la Fig. 40 muestra la apariencia del pico del apicultor con un aumento de veinte veces, y en la Fig. 41-uno de los segmentos antenales con un aumento a√ļn mayor. Varios c√≠rculos de luz alargados son “poros olfativos”. En ellos, la ramificaci√≥n del nervio olfatorio termina. En el exterior, se tensan con una pel√≠cula extremadamente delicada, a trav√©s de la cual las sustancias arom√°ticas pueden penetrar e irritar f√°cilmente el nervio. Entre estos poros olfatorios se encuentra todo un bosque de los pelos sensibles m√°s peque√Īos, por lo que la apicultura de la abeja no es solo los √≥rganos del olfato, sino tambi√©n los √≥rganos m√°s importantes del tacto.

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Fig. 41. El segmento de las antenas de la abeja con gran aumento. Puntos claros: poros estancos a la película en la cubierta quitinosa (órganos olfativos); entre ellos Рnumerosos pelos táctiles.

Si piensas cuidadosamente al respecto, entonces surgen las conclusiones originales. Con la ayuda de nuestro órgano olfativo Рla nariz Рes absolutamente imposible determinar si los ingresos que perciben el olor de una forma redonda u objetos angulares, cortas o largas. Olorosas Рsustancias entran en el torbellino que inhalamos flujo de aire, y cuando alcanzan el órgano olfativo situado profundo en las fosas nasales, a continuación, ya no hay ninguna conexión entre la forma del sujeto emitir el olor y la forma en que sus sustancias olorosas alcanzaron el órgano olfativo.

La abeja es diferente. Desde olfativo y t√°ctil dispersos sobre toda la superficie de las antenas, a continuaci√≥n, cuando se siente colmena oscuro y examina cera bigote olor celular, √ļtero diferido o larva huevo, su sensaciones t√°ctiles y olfativos deben estar en conformidad con la forma sujeto. La consecuencia de esto es la capacidad de la abeja de oler “a granel”. Esto puede ser comparado con el “volumen” de nuestra visi√≥n y los estrechos v√≠nculos de la infancia habituales de impresiones visuales a la percepci√≥n f√≠sica, t√°ctil.

Pero si olemos una celda hexagonal de un panal de miel o una bola de cera enrollada desde all√≠, tenemos la misma impresi√≥n: huele a cera. Para una abeja, tal vez, el “olor hexagonal de cera” tambi√©n es diferente del “olor redondo de cera”, como para nosotros el tipo de panal de cera del tipo de bola de cera. Los √≥rganos del olfato pueden lograr debido a esta gran perfecci√≥n. No podemos entender esto, porque es ajeno a nuestras sensaciones. Pero en la vida de una abeja trabajando en la oscuridad y orientada solo con la ayuda del tacto y el olfato, la perfecci√≥n de estos sentidos juega un papel decisivo.

Los gustos difieren

“De gustibus non est disputandum” (no hay disputa sobre los gustos), dice el viejo refr√°n. Si dos camioneros no pueden ponerse de acuerdo entre ellos, cu√°l de ellos cosecha pepinos m√°s grandes, su disputa puede ser resuelta por un √°rbitro. Pero, cuando dos personas discuten sobre qu√© caf√© es m√°s delicioso, con az√ļcar o sin az√ļcar, no tiene sentido. Es f√°cil verificar por experiencia que la misma sustancia de sabor act√ļa de manera diferente en diferentes personas. Es natural que todos consideren lo mejor que satisfaga sus gustos. Ninguna persuasi√≥n y decisi√≥n del √°rbitro puede obligarlo a renunciar a su opini√≥n.

Si incluso entre las personas no existe una opini√≥n com√ļn sobre lo que es sabroso y lo ins√≠pido, es de extra√Īar que los gustos de la familia de los insectos difieran con frecuencia de los nuestros. Por el contrario, aquellos casos en que entre nosotros y los insectos revelan ciertas caracter√≠sticas de similitud merecen ser notados.

Una de ellas es separar los “sentidos qu√≠micos” en olor y sabor. El sentido del olfato debido a la extrema sensibilidad del √≥rgano apropiado est√° dise√Īado para detectar algunos objetos ubicados en la distancia. Las part√≠culas m√°s peque√Īas que liberan sustancias arom√°ticas vol√°tiles se transportan a trav√©s del aire y excitan los nervios olfativos. El sentido del gusto est√° relativamente menos desarrollado, y su funci√≥n se limita a verificar la composici√≥n qu√≠mica de los alimentos cuando se toman. La naturaleza limitada de este sentimiento en las abejas y en los humanos se manifiesta en la insignificancia del n√ļmero de sabores determinados por el sabor: dulce, agrio, amargo, salado.

En todo el reino de los animales, la evaluaci√≥n de la dulzura es especialmente com√ļn. Sin embargo, la nitidez del sentido del gusto est√° sujeta a fluctuaciones significativas. Un pez peque√Īo, un gallo marino, puede saborear 100 veces m√°s jarabe de az√ļcar diluido que nosotros. Hay mariposas, en las que la sensibilidad de los √≥rganos del gusto localizados en la punta de los pies es m√°s de 1000 veces mayor que la sensibilidad de la lengua humana.

Regalar es en esto, por as√≠ decir, el significado de la vida de las abejas, porque el n√©ctar, en esencia, es un jarabe de az√ļcar que las abejas reconocen y recolectan debido a su dulzura. Pero quien considera que las abejas son particularmente sensibles al sabor del n√©ctar, por supuesto, est√° equivocado. Todo lo contrario: una soluci√≥n de az√ļcar de aproximadamente el 2% de concentraci√≥n, en la que todav√≠a sentimos con mucha claridad el sabor dulce, las abejas no se distinguen de la simple agua. Incluso las abejas que perecen de hambre no tocan esta soluci√≥n, aunque atacan con avidez cualquier gota de jarabe de az√ļcar tan pronto como establecen lo que es.

Sentido del olfato y el gusto en las abejas

Fig. 42. La botella contiene 1 litro de agua. Se han apilado cerca montones de az√ļcares que deben disolverse en agua para que la mariposa (a), el pez (gallo marino, b), el hombre (en) y la abeja (d) puedan sentir el sabor dulce.

Para hacer las cosas m√°s claras, me tom√≥ una foto de una botella que contiene un litro de agua, y junto a ella – un mont√≥n de az√ļcar, que debe disolverse en esta cantidad V0dy al dulce sabor de la soluci√≥n pod√≠a sentir que sabemos por su sensibilidad a la mariposa percepci√≥n del gusto, perl√≥n, un hombre y una abeja. Una mariposa puede usar las cantidades m√°s peque√Īas de az√ļcar para su alimento. El hecho de que el sabor de las abejas es relativamente insensible a esta sustancia tiene sus propias razones. Despu√©s de todo, abejas, recolectando n√©ctar, cosechando comida para el invierno. Al tratar con soluciones de az√ļcar pobremente concentradas, no habr√≠an alcanzado el √©xito, ya que estas soluciones no pueden almacenarse.

La anfitriona no ahorrar√° az√ļcar al cocinar mermelada, porque de lo contrario se mojar√°: la abeja no pondr√° miel l√≠quida en sus celdas. La naturaleza la ha creado tan impermeable al gusto, que ni siquiera intenta actuar de manera biol√≥gicamente inapropiada. Pero las plantas, por as√≠ decirlo, satisfacen la necesidad de las abejas de tener un alimento adecuado para el almacenamiento. Los nectarios de sus flores producen jugos con un contenido sorprendentemente alto de az√ļcar (en la mayor√≠a de los casos, del 40 al 70%).

Las abejas no pueden ser enga√Īadas al ofrecerles sacarina u otros sustitutos que no tienen valor nutricional, pero nuestro sabor es tan similar al az√ļcar que es f√°cil confundirlos. ¬°No porque, por supuesto, las abejas son m√°s inteligentes que nosotros! La raz√≥n es simplemente que todos los sustitutos que nos parecen muy dulces son ins√≠pidos para las abejas.

Para desalentar a los ni√Īos del h√°bito de chuparse los dedos, est√°n engrasados ‚Äč‚Äčcon quinina. √Čl est√° tan amargado al gusto, que este medio de educaci√≥n es una preferencia por todos los dem√°s. Las abejas con un placer considerable beben completamente incomible para nuestro sabor jarabe de az√ļcar, que se agrega quinina. Menos que nosotros, las abejas son sensibles a otras sustancias amargas.

Uno podr√≠a enumerar algunas m√°s “perversiones” de su gusto. Pero no vamos a hacer un libro de cocina para las abejas, y entonces podemos limitarnos a lo que se ha dicho.

Aplicación práctica de la investigación científica.

La apicultura no es solo una actividad para aficionados, sino tambi√©n una actividad muy √ļtil. Los bosques culturales modernos sin √°rboles huecos ya no proporcionan a las abejas todas las condiciones de vida necesarias. Si una persona no hubiera “domesticado” a las abejas, innumerables centners de jugo de az√ļcar precioso se perder√≠an en vano o solo caer√≠an en el est√≥mago de las moscas y las mariposas. Pero incluso m√°s que la miel, se agradece el beneficio indirecto de la apicultura. El hecho es que la mayor√≠a de nuestras plantas de cultivo son polinizadas principalmente por abejas, sin las cuales estas plantas dar√≠an una cosecha insignificante de semillas y frutos o no dar√≠an fruto en absoluto.

Los apicultores tienden a tomar tanta miel de las colonias de abejas que la comida que queda en las colmenas para el invierno no es suficiente. A cambio, alimentan a cada familia con 3-5 kilogramos de az√ļcar en el oto√Īo, que se alimenta a la colmena en forma de jarabe. Esto es beneficioso para el apicultor, porque la miel es m√°s valiosa que el az√ļcar. Para las necesidades de la apicultura, ser√≠a mejor vender az√ļcar forrajero a un precio menor. Sin embargo, las autoridades financieras expresan un deseo perfectamente comprensible de que este az√ļcar m√°s barato realmente beneficie a las abejas, y no a causa de la debilidad humana utilizada en el hogar. A ellos les gustar√≠a “echar a perder” apropiadamente para que no sea apto para la alimentaci√≥n de las personas.

Se han propuesto muchas formas de desnaturalizar el az√ļcar, y durante alg√ļn tiempo se han utilizado para este fin: harina de turba, arena de r√≠o, serr√≠n y carb√≥n, pimienta y mucho m√°s. Pero algunas de estas impurezas resultaron ineficaces, porque se eliminaron f√°cilmente del az√ļcar, otras no fueron rentables para los apicultores. Por lo tanto, en muchos pa√≠ses, para gran pesar de los apicultores, se cancel√≥ el permiso para vender az√ļcar especial para las abejas.

Solo un conocimiento preciso de las caracter√≠sticas del sabor de las abejas puede conducir a la resoluci√≥n de este viejo problema. Ser√≠a m√°s conveniente usar la sensibilidad reducida de las abejas a la amargura. Entre las sustancias probadas, hab√≠a una que llamaba la atenci√≥n porque incluso el m√°s m√≠nimo rastro de ella en el producto causa que la persona sienta una amargura excesiva e insoportable. Y para las abejas, no tiene sabor. Desde el punto de vista de los qu√≠micos, esta sustancia (que se llama octoacetil sacarosa) no es m√°s que az√ļcar, combinada con una peque√Īa cantidad de √°cido ac√©tico.

Partes de las mol√©culas de √°cido ac√©tico, asociadas con mol√©culas de az√ļcar, lo hacen amargo para los humanos, pero ins√≠pido para las abejas. Su uso como sustancia a√Īadida al az√ļcar ha sido desde hace tiempo desaconsejable, ya que es dif√≠cil de obtener y es caro. Sin embargo, al final, los esfuerzos de los qu√≠micos se vieron coronados por el √©xito: lograron, sobre la base de nuevos m√©todos, obtener una sustancia amarga y barata. Su nombre de propiedad es oktosan.

Si una cantidad muy peque√Īa de una sustancia tan amarga se mezcla con una gran cantidad de az√ļcar, todo el az√ļcar ser√° inadecuado para el consumo. Las abejas toman el jarabe preparado a partir de un az√ļcar tan r√°pido como el n√©ctar.

Lo que no se haga da√Īo o abejas o de cr√≠a, se podr√≠a predecir incluso por adelantado, y se confirm√≥ a√Īos de experiencia. Oktozan es absolutamente inofensivo para las personas. Esto es importante porque si bien el az√ļcar en popa para ir en alimentos para las abejas y no puede ser utilizado para la producci√≥n comercial de miel, es imposible evitar tener que peine no queda residuo amargo, que puede entrar en el producto destinado a la venta. Los compradores indignado rechazado la miel amarga. Pero oktozan se meti√≥ en la miel, clasificados tambi√©n en sus partes componentes – el az√ļcar y los rastros sutiles de √°cido ac√©tico, perdiendo, por lo amargo, como si la naturaleza misma quer√≠a crear una sustancia que pudiera satisfacer en todos los aspectos los requisitos de las autoridades financieras y los apicultores.




Sentido del olfato y el gusto en las abejas