Distribución del trabajo en la colmena de abejas

Distribución del trabajo en la colmena de abejas

Ya dijimos que en la familia de las abejas hay una distribuci√≥n del trabajo. Algunos se preocupan por la limpieza, otros cuidan de la cr√≠a, construyen panales o obtienen comida. Algunos investigadores intentan establecer una analog√≠a con la distribuci√≥n del trabajo en la sociedad humana y recordar a peluqueros, ni√Īeras, escultores y agricultores. Sin embargo, uno no puede dejar de notar una diferencia significativa: una persona que se dedica a una profesi√≥n, se dedica a ella, por regla general, hasta el final de la vida. Las abejas trabajadoras tienen el h√°bito, dependiendo de su edad, de cambiar su ocupaci√≥n muchas veces.

Para explorar esto con m√°s detalle y rastrear el camino de vida de individuos individuales, seleccion√°ndolos de la masa de compa√Īeros para la colmena, uno debe abastecerse no solo con paciencia, sino tambi√©n con alg√ļn equipo t√©cnico.

Observación colmena y abejas marcadas

Distribución del trabajo en la colmena de abejas

La colmena de abejas es una caja oscura. Para ver a sus habitantes, necesitamos utilizar una colmena de observaci√≥n en la que los panales no se encuentran en el orden habitual, uno tras otro (ver Figura 5), ‚Äč‚Äčy uno al lado del otro, para que a trav√©s del vidrio se puedan observar todas las Acciones de las abejas. Para que sea m√°s f√°cil reconocer a las abejas cuyo camino de vida queremos rastrear, deben tenerse en cuenta, es mejor numerar. Esto se puede hacer con la ayuda de pinturas de anilina, que se disuelven en un disolvente alcalino de alcohol.

Mancha blanca en la parte dorsal de la mama frente significa abejas figura 1, el rojo en el mismo puente – 2, azul – 3, amarillo – 4, verde – 5. Los mismos colores en los senos de extremo trasero tienen los siguientes significados: Blanco – 6, rojo – 7 , azul – 8, amarillo – verde y 9 – 0. Tras combinaciones

apropiadas de los dos puntos, ahora podemos escribir los dígitos dobles. Por ejemplo, blanco Рrojo en la parte delantera del pecho = 12, de color rojo en la parte delantera izquierda y trasera derecha amarillo = 29, y así sucesivamente.

Manchas de color en el abdomen denotan cientos. Por lo tanto, con la ayuda de los cinco colores que podemos llegar a la designaci√≥n de 599, y si es necesario, para ampliar a√ļn m√°s los l√≠mites del sistema. La ventaja de este m√©todo es que en una cierta habilidad etiquetas de colores es tan f√°cil de leer n√ļmeros reales, y las motas de colores brillantes se pueden distinguir desde lejos, incluso en los vuelos de las abejas.

Los resultados de las observaciones a largo plazo que utilizan este método se describirán brevemente a continuación.

Actividad de las abejas en diferentes períodos de su vida

La vida de la abeja de un trabajador desde el nacimiento hasta la muerte se puede dividir en tres períodos.

En el primer per√≠odo de vida (aproximadamente del primero al d√©cimo d√≠a), la abeja trabaja dentro de la colmena y se llama colmena de colmena. Se puede ver arrastrando la cabeza hacia las c√©lulas liberadas despu√©s de incubarse de ellas otras abejas. Limpia y trata las paredes internas de las mand√≠bulas con mand√≠bulas. Todav√≠a no se conoce el significado de esta √ļltima acci√≥n, pero est√° bastante establecido que el √ļtero deposita huevos solo en las c√©lulas as√≠ tratadas. Al proteger las c√©lulas con la cr√≠a del enfriamiento, las abejas j√≥venes pasan la mayor parte del tiempo generalmente en inactividad, permaneciendo en el panal sin movimiento o caminando lentamente a lo largo de ellas. En el futuro, aprendemos que incluso con esta inacci√≥n contribuyen al bienestar general de la familia.

En unos d√≠as en la cabeza de la abeja desarrollan completamente esas mismas gl√°ndulas forrajeras. A partir de este momento, la abeja se puede considerar madura para el cumplimiento de la tarea principal del primer per√≠odo de su vida: trabajar como nodriza. Las sustancias proteicas para el desarrollo de las gl√°ndulas forrajeras provienen de las reservas de perlas, que son absorbidas y digeridas en gran n√ļmero por las abejas-enfermeras que producen “jalea real”.

Cuidar a un ni√Īo es un mont√≥n de problemas. Para cultivar una sola larva, las abejas que la cuidan deben mirar dentro de la c√©lula dos o tres mil veces. Si calculamos cu√°nto tiempo le toma a una abeja-sost√©n de la familia, resulta que durante todo el tiempo en que ella cumple con los deberes de “cuidar ni√Īos”, ella solo puede cultivar dos o tres larvas.

Al final de este período de la vida, la abeja sale de la colmena por primera vez y se precipita en el vuelo de orientación. Después de unos cinco minutos, ella está en casa otra vez. Pero durante este tiempo, miró a su alrededor y selló el área en su memoria. Si se lo agarra y lo saca a un lado, encontrará su camino a casa desde una distancia de varios cientos de metros de la colmena.

En vuelos de orientación adicionales, la abeja mejora su conocimiento del terreno; ahora ella ya puede continuar realizando tareas relacionadas con permanecer fuera de la colmena.

Distribución del trabajo en la colmena de abejas

En el segundo período de la vida (aproximadamente del décimo al vigésimo día) las glándulas de las abejas de la abeja degeneran y su trabajo como nodriza termina. Pero en este momento las glándulas de cera, la base de su actividad de construcción, han alcanzado el mayor desarrollo. Otra tarea de la abeja de esta edad es tomar y procesar el néctar traído a la colmena, llenar las células con él, o aplastar las mandíbulas y compactar las reliquias arrojadas por los recolectores de abejas a las células.

La limpieza debe mantenerse en la colmena, pero este trabajo está relacionado con la liberación. Las abejas recogen todo tipo de basura, y a menudo los cuerpos de los camaradas perdidos en la colmena y, volando con ellos a cierta distancia, dejan caer su carga.

Una persona que se haya acercado demasiado al colmenar sin ninguna intención maliciosa puede ser atacada inesperadamente por las abejas. Por supuesto, él no sabe que es atacado por abejas de edad muy definida y severamente limitada que están cumpliendo con su deber, obedeciendo la tradición y una ley no escrita: al final del segundo período de la vida, están, en la medida de lo necesario, vigilando la puerta. Sondeando cuidadosamente el bigote de todas las abejas que entran, protegiendo la vivienda de las avispas y otros ladrones de miel, se apresuran a atacar al instante si una persona, caballo u otro monstruo se acerca demasiado a su asentamiento.

El aguij√≥n de una abeja se proporciona con peque√Īas muescas, y por lo tanto, picando, ya no puede extraerlo de la piel del enemigo. La abeja la arranca junto con una parte de las entra√Īas del abdomen y muere.

En el tercer período de la vida (aproximadamente desde el vigésimo día hasta la muerte), la abeja se convierte en un recogedor.

Ella vuela en busca de un soborno para traer un n√©ctar y polen de flores a la colmena. Cuando hace mal tiempo, impidiendo el vuelo, los recolectores de abejas regresan de mala gana a los asuntos de su pa√≠s y los realizan con descuido. En su mayor parte, solo esperan tiempos mejores. El dicho sobre “diligencia” de las abejas surgi√≥ porque la gente generalmente ve solo a las abejas aceptando sobornos. Si observas la vida interior de la colmena, puedes ver muy pronto que las abejas son flojas durante mucho tiempo.

La edad de las abejas

El lector tiene derecho a esperar que la abeja, que ingres√≥ en el √ļltimo per√≠odo de su vida, tenga muchas semanas de vuelos a las flores para obtener un soborno. Pero esto no es as√≠. La vida de las abejas es corta y la abeja trabajadora, que comenz√≥ a recolectar n√©ctar y polen, ha vivido m√°s de la mitad de la vida. En primavera y verano, es raro ver abejas obreras de m√°s de cuatro a cinco semanas, contadas desde el momento en que salen de las celdas. Muchos son asesinados incluso antes, colisionando durante los vuelos por un soborno con muchos peligros. El hecho de que este per√≠odo est√© al final de toda la actividad de la abeja tiene un significado profundo.

La situaci√≥n es diferente con las abejas, que se sacan al final del verano o en oto√Īo. En el invierno no hay flores, y en consecuencia, fuentes de alimento para la cr√≠a. El √ļtero durante meses deja de poner huevos, y el crecimiento de la familia no est√° en este momento. Si las abejas trabajadoras vivieran solo unas pocas semanas en invierno, la familia pronto se extinguir√≠a. Problema se resuelve simplemente: la edad de las abejas de invierno llega a muchos meses desde la ca√≠da que pueden engordar el polen almacenado y se acumulan en sus reservas corporales no se consumen, ya que en este per√≠odo, la familia ha crecido a trav√©s de la cr√≠a. Comer bien y estar en un estado de “contemplaci√≥n silenciosa”, pasan el invierno. Cuando se acerca la primavera y el √ļtero se reanuda la puesta de huevos, las abejas obreras todav√≠a han conservado la grasa corporal, y gracias a unas gl√°ndulas popa bien desarrollados est√°n listos para su cuidado de las cr√≠as.

El √ļtero vive m√°s tiempo, puede cumplir con sus deberes maternos hasta cuatro o cinco a√Īos.

Sin embargo, esto no es una crueldad absurda de la naturaleza, como algunos piensan. Por el contrario, hay sentido com√ļn en esto. En la parte posterior separada de los intestinos hay un n√≥dulo nervioso que controla la acci√≥n de la picadura, as√≠ como una gl√°ndula venenosa, cuya conexi√≥n con la picadura no se altera. Por lo tanto, el aparato de picadura resulta estar separado de la abeja, pero vivo. Si el aguij√≥n no se saca inmediatamente, entonces durante un tiempo el veneno se bombear√° a la herida y servir√° como un arma efectiva contra el enemigo, superior a la fuerza de la abeja. Para el estado de numerosas abejas, la p√©rdida de varias hembras inf√©rtiles no causa da√Īos apreciables. Significativamente m√°s a menudo la picadura se aplica contra individuos de la misma especie u otros insectos. Se quita f√°cilmente de su cubierta quitinosa s√≥lida, en la cual no se sostiene tan firmemente como en la piel el√°stica.

Intento fallido de interferir con el orden de vida de la familia de las abejas.

El ciclo de trabajo llevado a cabo por una abeja durante su vida, aparentemente, depende directamente de su condici√≥n f√≠sica. Se convierte en nodriza cuando sus gl√°ndulas de forraje se desarrollan por completo; ella recurre a otras ocupaciones, tan pronto como estas gl√°ndulas degeneran y cesa la asignaci√≥n de “jalea real”; ella se convierte en un constructor cuando sus gl√°ndulas de cera alcanzan el √°pice de su desarrollo. ¬ŅEl desarrollo de los √≥rganos est√° realmente condicionado por per√≠odos definidos como una motivaci√≥n para el desarrollo del instinto? ¬ŅSu secuencia permanecer√° sin cambios incluso si surgen varias necesidades en la familia de las abejas?

Distribución del trabajo en la colmena de abejas

Fig. 34 Girando la colmena de observación para dividir la familia de abejas en abejas jóvenes y viejas (sección longitudinal horizontal a la altura del grifo).

Para resolver estos problemas, se coloc√≥ a una peque√Īa familia de abejas en una colmena de observaci√≥n con dos panales (A y B) y dos tajeos, uno de los cuales se cerr√≥ inicialmente. En ocho semanas, m√°s de mil abejas reci√©n nacidas fueron contadas. Por lo tanto, su edad era precisamente conocida. Una vez que todas las abejas que estaban en la celda B fueron conducidas a la celda A. Luego se instal√≥ una partici√≥n prefabricada (77) entre los dos panales, la colmena se rot√≥ 180 ¬į y se abri√≥ la segunda rampa.

Las abejas j√≥venes, que a√ļn no se fueron, permanecieron, por supuesto, en la celda A; Las abejas voladoras dejaron la colmena en las horas de la tarde siguiente y regresaron a casa de la manera habitual, lo que les llev√≥ a cien b. Por lo tanto, se complet√≥ la divisi√≥n de la familia en “joven” en la rama A y “vieja” en la celda B. No hubo apicultores en una familia joven. No hab√≠a nadie all√≠ que pudiera conseguir comida, y sus suministros insignificantes se gastaron r√°pidamente. Dos d√≠as m√°s tarde vimos una imagen triste: una parte de las abejas yac√≠a en el suelo, muriendo de hambre, algunas larvas fueron sacadas de sus c√©lulas y succionadas.

El tercer d√≠a hubo un cambio sorprendente. A pesar de todas las costumbres para un soborno, volaban abejas que hab√≠an llegado a tan solo una semana o dos semanas de edad, y regresaban a casa con una carga. Gracias a las gl√°ndulas forrajeras completamente desarrolladas, tendr√≠an que convertirse en abejas-enfermeras. Pero no su condici√≥n f√≠sica, pero las necesidades de la familia demostraron ser una condici√≥n decisiva; durante unos d√≠as sus gl√°ndulas se contrajeron y fatigaron. En ese momento en la familia con abejas viejas no hab√≠a suficientes abejas-enfermeras. Esta brecha fue ocupada por aquellas abejas que a√ļn eran relativamente j√≥venes, en estas abejas el desarrollo completo de las gl√°ndulas de alimentaci√≥n dur√≥ mucho m√°s de lo normal.

En otra familia, mediante una intervención similar, se seleccionó a la mayoría de los constructores de abejas, y la familia se colocó en una posición tal que la construcción de nuevos panales demostró ser extremadamente necesaria. Y se construyeron panales.

Armonía del trabajo.

En condiciones normales, no puede haber una interrupción tan aguda del orden de la vida, como en los experimentos descritos anteriormente. Pero las necesidades de la familia, aunque en menor medida, siguen siendo muy variables. En una colmena hay más, luego menos abejas hambrientas; Después de un período de mal tiempo, pueden comenzar inmediatamente a ocurrir sobornos copiosos, cuyo desarrollo aumenta abruptamente la necesidad de recolectores de abejas. Con la miel rica, se necesitan muchas células vacías para doblar el néctar que se entrega a la colmena, y como resultado, la necesidad de cera y de panales nuevos se agudizará día a día.

Estas necesidades fluctuantes se cumplen en la familia de las abejas debido a que el desarrollo de forraje y gl√°ndulas de cera no ocurre estrictamente de acuerdo con el esquema indicado en la Figura 33, pero con desviaciones conocidas. Adem√°s de las abejas, para las cuales fue el turno de realizar alg√ļn trabajo espec√≠fico, tambi√©n hay otras abejas en la familia, siempre listas para ayudar si es necesario.

En una parte de estas abejas, algo más temprana que generalmente se observa en promedio en las abejas, la glándula se desarrolla, mientras que la otra tiene depilación órganos excretores, y la tendencia a realizar un trabajo particular es menos consistente con el calendario de trabajo generalmente aceptado que con los requisitos del momento. Tener en cuenta estas demandas es la tarea de los mocasines, holgazaneando aparentemente sin rumbo por los panales. Ellos vigilan todo lo que está sucediendo, colocan sus cabezas en aquellos y luego en otras celdas y son tomados para cualquier negocio, si solo notan lagunas en el trabajo. Por lo tanto, el trabajo en una familia de abejas se debe principalmente a la gente perezosa con su armonía. La inactividad puede justificarse, a menos que se convierta en el principio básico de la vida.



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